ETERNO RETORNO

Siempre algún lector queda. Como quedan mis ganas de publicar, latentes hasta que logro hacerlo.
Agradezco tanto que vuelvan, como agradezco a la vida enormemente las razones que me impiden publicar más seguido.

lunes, 16 de octubre de 2017

Gente ignota: Chappe III

 continúa de Gente ignota: Chappe I y II


julio de 1793: - Messieurs de la Convention Nationale: celebramos con júbilo los cuatro años de nuestra revolución. Celebraremos modestamente con los siguientes eventos, bla, bla, bla...
- Ignace, esto está más aburrido que pellizcar un vaso.
- Calla, Claude, quizás por una vez la Convention...
- ...bla, bla, bla, además se armarán los siguientes regimientos en defensa de la Convention, bla, bla, bla...
- Lo único que les interesa es la guerra con España, cazar a María Antonieta y vengar la muerte del gran Marat a manos de Charlotte Corday, quien seguramente será guillotinada en estos días.
- Shhh, Claude, no seas necio, toda palabra puede ser contraproducente.
- ... bla, bla,... disponer fondos y exigir la prueba crucial al telégrafo que los hermanos Chappe presentaron a la Asamblee, poniendo la salud de Claude Chappe como garantía y bla, bla, bla...
- ¡Bravo, Claude! ¡Haremos la gran prueba!
- ¿La... grap... prueba..?
- ¡¡Síiii!! ¿No estás feliz?
- Pero... si falla, glup... mi cogotito...
- Pamplinas, Claude, saldrá bien.
- Claro... total tu cabeza no está en juego.
 - No te preocupes, tomaré la precaución de avisarle a mamá si sucede alguna falla. Ah, y le mandaré a Brèguet el recado que le prometiste. 
- ¡Ough!


agosto de 1793: - Señor Inspector de la Convention, nos encontramos en esta localidad cercana a Paris: Ménilmontant de Ecouen, para probar mi novedoso y eficiente telégrafo.
- ¿Qué es esta torre con esos artilugios encima? ¿Un ajedrez gigante?
- Nada de eso, estúp... ¡ouch! 
- (Shhh, recuerda tu marote, Claude.)
- (Ups, cierto, Ignace) Nada de eso, estupendo Inspector. Es una de las terminales de nuestro telégrafo.
- Ah, ¿y la otra?
- No la localizará a simple vista.
- ¡¿Cómo es eso?! ¿Qué artimaña..?
- Mire por este telescopio. ¿La ve?
- Está lejísimo. ¿Dónde la ubicó?
- En Saint-Martin-du-Terre a unos once kilómetros. Allí está mi hermano menor Abraham.
- ¡A la merde! Basta de palabrerío. ¡Que empiece la prueba! Envíe este mensaje: "¡Viva la Revolución! ¡Mueran los realistas y los ineptos!"
- Nada más sencillo. Cada letra, número o signo está codificado según una posición de las paletas superiores. Gracias al excelente mecanismo de Brèguet, mi hermano René debe sencillamente mover las manivelas en la misma posición en que desea que queden las paletas superiores. Y observar por el telescopio que en la torre siguiente se repita con precisión.
...
- ¿Ya está?
- Ya está. Puede enviar a un jinete de su confianza a verificar si se recibió correctamente.
- Enviaré a Armand, mi fiel ayudante.
...
¡Troco troc, troco troc, troco troc!
- Armand, trae rápido ese mensaje a ver si llegó bien.
- Sí, por favor, dígame qué recibieron allí. Muero de ansiedad.
- Es mejor que la guillotina, Chappe.
- ¡Glup! ¿Qué dice ese papel?
- Dice "¡Biba la Rebolusión! ¡Mueran los realistas y los hineptos!"
- ¡Malditos analfabetos! ¡Juegan con mi cabeza!
- Veremos qué dice la Convention, me basta con esto. Preséntese en una semana.
- Grap.

septiembre de 1793: -Messieurs, la Convention Nationale ha encontrado algunos inconvenientes en el telégrafo de los hermanos Chappe, aquí presentes...
- Uy, soné...
- ..que se pueden solucionar enseñando ortografía a René y Abraham Chappe. Por lo demás, considera que el sistema es excelente y que servirá para enviar mensajes a distintos puntos de Francia. Se otorga el título de Ingénieur Thélégraphe a Claude Chappe. Y sus hermanos serán responsables de construir la línea de comunicación de París a Lille -distante unos doscientos kilómetros- con los recursos financieros del estado francés. Se insta a Claude Chappe a diseñar bajo responsabilidad financiera, de materiales y mano de obra de esta Convention todos los perfeccionamientos que fueren necesarios.
- ¡Avant, Chappe, cogote a salvo!

mediados de 1794: - Chappe, usted nos está estafando.
- Sería incapaz de algo así, señor Inspector.
- Entonces, ¿por qué no ubica torres a veinte o treinta kilómetros unas de otras, dado que disponemos de telescopios tan potentes como para observar la Luna, tan lejana como está?
- Por una sencilla razón, monsieur Inspector.
- ¡Ja! Ganancias, trabajo para sus amigos, prebendas... todo a costa del estado.
- No. La Tierra es redonda.
- Eso dicen. Pero... ¿y eso qué tiene que ver?
- A más de quince kilómetros las torres se ocultan debajo del horizonte debido a la redondez del planeta.
- ¡Grap! Era en broma, claro, jejeje. Cambiemos de tema. Le tengo una buena noticia: avisaron desde Lille la captura del Condé-sur-l'Escaut, en sus cercanías.
- Bueno, para eso es mi sistema, para comunicar novedades.
- Lo que no le dije es que en París se enteraron en menos de una hora del suceso. ¡Su sistema es formidable! Con comunicaciones tan rápidas, Francia será invencible.Apenas se producen novedades, de inmediato pueden disponerse recursos para hacerles frente. ¡Extenderemos su sistema a todas las fronteras! ¡El mundo hablará de usted en la posteridad!
- Sí, me imagino, como el gran Cugnot, que no se sabe si vive o no, exiliado en Bélgica.
- A diferencia de ese Cugnot, disfrutará de riquezas para usted y su familia si triunfa definitivamente la Revolución.
- Es todo lo que deseaba, que mi madre no sufriera apuros.

octubre de 1795: ¡Tump! ¡Tump!
- ¡Eh! ¡Deje de golpear esa puerta con tanta violencia!
- ¡Déjeme entrar! ¡Francia lo requiere!
- Diga usted en qué bando está.
- En el bando de la Convention. ¡Los realistas atacan las Tullerías y estoy organizando una defensa!
- Pase usted, monsieur. Todo revolucionario es bienvenido en casa Chappe, pero prometa que se retirará enseguida. Aquí necesitamos todo el tiempo para nuestro proyecto.
- Lo haré, tan pronto como pueda. Mercí. Me encargaron armar un regimiento en defensa de la Revolución y la Convention. Tengo unas piezas de artillería a pocos metros de aquí, necesito organizar todo con Murat en un ambiente de paz. Pero... ¿qué son todos estos planos? ¿Armas?
- No, monsieur, un telégrafo.
- Un tele... ¿qué?
- Un telégrafo. Lo estoy perfeccionando. Ya es capaz de enviar mensajes a doscientos kilómetros en menos de una hora.
- ¡No lo creo! ¡Está delirando!
- Mire, este es el diploma de Ingénieur Thélégraphe que me otorgó la Convention.
- ¿Así que esto funciona? ¿Y podría extenderse a toda Francia?
- Claro que sí. Mi hermano Abraham está diseñando, con mi guía, las líneas que algún día serán el orgullo y la mejor arma de Francia. 
- ¡Fantástico! Ya nos veremos, si tengo éxito en mi empresa. Me interesa. Dejo un documento con mis datos. Páselo a su hermano.
- Muy bien, ¿de parte de..?
- De Nabulione di Buonaparte, pero ya que Córcega ahora es francesa me dieron ganas de adaptar mi nombre al idioma nacional.
- Ojalá tenga éxito en la defensa de la Convention, monsieur, los ignotos como nosotros acabamos siendo el sostén de la Revolución. ¡Vive la France!
- ¡Vive!

[continúa y finaliza en la próxima entrada]

NOTAS

 julio de 1793: La Convention dispone la prueba del sistema de Chappe entre dos estaciones distantes 11 km. Uso kilómetros priorizando la claridad de concepto, dado que aún el sistema métrico se encontraba desarrollándose. Sucede poco tiempo después de el ajusticiamiento de Luis XVI y a pocos días del asesinato de Marat, héroe de la revolución.

agosto de 1793: La prueba resulta exitosa. Aunque el sistema depende de la buena visibilidad y funciona solo de día, llama la atención del gobierno más como promesa que como realidad, dado que las dificultades técnicas son enormes.

septiembre de 1793: La Convention otorga honores y recursos a Chappe. Él se dedicaría a pensar los sistemas y sus hermanos a construirlos. Va diseñando nuevas codificaciones con el fin de otorgar fidelidad a los mensajes.

mediados de 1794: La línea de París a Lille resulta tan exitosa que se le otorga prioridad entre los asuntos de la Convention. La toma de Condé-sur-l'Escaut y su comunicación a París en menos de una hora resulta asombrosa. Aunque las contrarrevoluciones de los realistas y las rencillas entre jacobinos y girondinos hacen peligrar la Revolución, los Chappe siguen sumergidos en su proyecto.

octubre de 1795: Los contrarrevolucionarios protestan armados en las Tullerías. Se le encomienda a Napoleón Bonaparte -un desconocido general jacobino- la defensa. El triunfo en defensa de la Convention lo convierte en una figura respetable y comienza a destacarse. La visita a la casa Chappe es ficcionada, pero útil para poner en contacto a Napoleón con Abraham Chappe, quien luego extendiera el sistema por toda Francia.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Gente ignota: Chappe II

Claude Chappe
1790: - Claude...
- Dime, Ignace...
- Te la pasas jugando a las burbujitas. Necesito que me prestes atención, ¡soy tu hermano mayor!
- Te he prestado suficiente atención, así como el poco dinero que pude ahorrar de mi sinecura religiosa. Sería momento que me devuelvas un poco de cada una de esas cosas, ¿no te parece?
- Es que estás todo el tiempo con tus experimentos de burbujas explosivas...
- Estoy buscando el modo para volver a tener una vida digna, Ignace, sobre todo para mamá, que no está acostumbrada a pasar apuros.
- ¡Ja! Haciendo globitos como los niños...
- No es para niños. Mira. Hago una burbuja con este gas que tanto ha estudiado Lavoisier y...
- No veo nada. Es aire.
Antoine Lavoisier
- Es un gas extraño. Lavoisier lo llamó hidrógeno, porque con él puede producirse agua.
- Fantasías...
- Y además, este gas es combustible.
- Más fantasias. Los combustibles son líquidos como el petróleo o sólidos como el carbón. ¡Jajaj! ¡Gases, qué fantasía!
- Ignace, ¿ves esta gran burbuja de hidrógeno?
- De aire, dirás.
- Si le acercamos un tizón encendido o le cae un rayo, podría explotar.
- ¿No tienes un cuento de gallegos? Este me aburre.
- Eres un necio, Ignace...
- Probaré acercarle un tizón del hogar y desmontaré tus fantasías de un solo reventar anodino de burbujas. A veeerrrr...
- ¡No, Ignace!
¡¡Booommm!!
- ¡¡Aaauuuu!!
- Te lo advertí.
- ¡Ma mutísima mamre me mo remarió!
- Oh, tienes ampollas hasta en la lengua.
- ¡¡Mlaude, emes un gemio!! ¿E omros immentos mienes mara mosmrarme?
- Bueno, estoy diseñando un sistema para enviar mensajes a distancia. Pero necesito ayuda, solo no puedo hacerlo. Solo si me devolvieras un poco de atención...
- ¡Mamos a ma omra!

Sistema sincronizado
marzo de 1791: -¡Attention, mesdames et messieurs! Quiero mostrarles el invento más revolucionario desde la rueda y la imprenta.
- [multitud] ¡Ohhh! ¡Qué interesante! ¡A ver! ¡A ver!
- ¡Se trata del incomparable sistema sincronizado!
- ¡Ohhh! ¡Sincroni, ¿qué?!
- Es una especie de reloj de péndulo que señala el número a transmitir visualmente. Una serie de números responde a diferentes códigos y asi pueden transmitirse palabras o ideas.
- ¡Ohhh! ¡¡Chappe genio!! ¡¡Ídolo!!
- Veo que entendieron. Mejor así, porque...
- No entendieron nada, Claude. Pero, como suele suceder con la multitud ignorante, suponen que un discurso inextricable equivale a erudición.
- Disculpe... ¿Usted es..?
- André François Miot de Mélito, para servirle. Mi amistad con su hermano Ignace me trajo hasta aquí. Él dice que usted es un genio y yo no soy quién para contradecirlo.
Miot de Mélito con su familia
- Monsieur Miot de Mélito, no imaginé que...
- Sí, me interesa. Sepa usted que mi presencia equivale a la de toda la gente de ciencia y filosofía de Francia. Así como también la alta sociedad, imagine que siendo servidor de Luis XVI, los revolucionarios me han respetado y asignado tareas. Por algo será...
- Claro, claro...
- Bien, cuénteme mas, Claude.
- Bueno, ya ideé un sistema de códigos que permite en base a una sencilla traducción enviar los mensajes sin que nadie que conozca el libro de equivalencias pueda interpretarlo.
- ¡Interesantísimo!
- En esta prueba hemos obtenido un resultado satisfactorio enviando mensajes por 14 kilómetros entre Brulôn y Parcé.
- ¡Ohhh! ¿Y cómo saben que llegó el mensaje?
- Bien, pensé en todo. Hay una campana que puede hacerse sonar para...
...
- Monsieur, ¿me escucha?
- Ehhh, sí, sí, perfeccionalo, ¡me tengo que ir!
- ¿Por qué ese apuro, monsieur Miot de Mélito?
- Es que se acercan los seguidores de Robespierre, ¡todo lo extraño que ven y no comprenden, lo creen una conspiración monárquica!
...
¡Trac! ¡Socotroc! ¡Crash!
- Noooo, ¡mi preciado invento! Snif...
- ¡Llámese a silencio! Usted fue clérigo, ¡no nos engaña!
- Sí, snif... pero... con mi hermano Ignace Chappe hemos... snif...  decidido unirnos a la revolución.
- ¿Ignace Chappe? Oh, es un digno revolucionario.
- ¡No lo puedo creer! ¡Tanto trabajo destruido!
- Le ayudamos, señor, estas astillas servirán para algo. Allá hay unas manecillas de reloj, más acá un péndulo. Le juntamos todo y se lo armamos. Disculpe, ¿vio?
- Basta. Esto solo servirá para darme más impulso. Exigiré una presentación en la Asamblea Nacional.
- Recuerde, Chappe, que últimamente los que se presentan a exigir a la Asamblea son guillotinados...
- Glup... Tampoco tengo tanto apuro.

Asamblea nacional
marzo de 1792: - Señores de la Assemblée Législative, hemos solicitado audiencia para mostrar las bondades de un nuevo sistema de comunicaciones que rendirá muchos frutos a Francia.
- Chappe, no venga con artefactitos inoperantes, el país está asediado por muchos frentes, externos e internos. Inglaterra, Prusia, España, Holanda y Austria -países monárquicos- ven con malos ojos nuestra revolución republicana y hostigan nuestras fronteras. Incluso en Marsella y Lyon tenemos focos de reacción de los partidarios de Luis.
- Espero que la Asamblea sea sensata y entienda que nada puede servir de mayor provecho a Francia que un sistema de comunicación que logre conectar a todo el país para organizar la defensa y difundir la revolución.
- ¡Ja! Para eso tenemos correos de postas y palomas mensajeras, funcionan a la perfección. ¡Váyase, Chappe, con sus artilugios a entretener a los tullidos de la guerra!
- Antes de irme, espero me respondan esta pregunta. ¿Cuánto es lo mínimo que tarda un mensaje en llegar de París a Marsella con sus medios infalibles?
- Bueno, son más de 600 kilómetros. En solo cuatro días de buen tiempo, con celeridad y sacrificio, podría hacerse.
- Supongo que con mi sistema -si la Asamblea me apoya con algunos dinerillos- podría hacerse en una hora.
- [coro] ¡¡Una hora!! ¡¡¿Usted está loco?!!
- Bueno, eso es todo, me voy. Si me quieren comunicar algo, los espero en una semana, ¡je!
- ¡Espere! Contará con nuestro apoyo. Pero si no funciona...
- Ya sé, la guillotina... No duden en que se les va a oxidar.
...
- Claude, ¿estás loco? ¡Es imposible!
- Nada de eso, Ignace.
- ¿Y cómo piensas hacerlo?
- No tengo la menor idea, pero conseguimos unos fondos. ¿No era lo que buscábamos?
- ¿A cambio de tu cabeza?
- No será así. Para eso tengo a mis hermanos Ignace, René, Abraham y Pierre, que no permitirán que eso suceda.
- Seguramente, pero... ¿cómo lo harás?
- Tranqui. Algo se me ocurrirá.

septiembre de 1792: - Ignace, ya tengo el diseño, pero estoy trabado con el mecanismo y con los códigos necesarios para transmitirlos.
- Tengo la solución. No te muevas de aquí.
...
¡Toc! ¡Toc!
- ¡Adelante!
- Bonjour, Claude. Sé que me necesita.
- ¡Monsieur Miot de Mélito! ¡Ha vuelto!
- Bueno, los problemas del poder me tienen un poco a mal traer. Apresaron a Luis XVI y parece que lo condenan a muerte. La guillotina está a la orden del día.
- ¡Grap! Mi cogotito...
- No se preocupe, Claude, por ahora. Le traje a un amigo experto en relojería que podrá ayudarlo. Su cabeza aún es valiosa. Le presento a Abraham Bréguet.
- ¡¿El gran Bréguet?!
- El mismo que hace relojes y funcionan por largo tiempo. He vuelto de Inglaterra solo para colaborar con su proyecto.
- Bien, mire estos planos, necesito un mecanismo que moviendo estas manivelas copie la posición de las mismas a un sistemas de paletas que...
- Lo estoy imaginando...
- ¿El sistema? ¡Buenísimo!
- No. Imagino cómo rodará su cabeza. Ese mecanismo es demasiado complejo.
- ¡Ouch!

octubre de 1792: - Claude, ya tengo a quienes te ayudarán con los códigos necesarios. ¡Leon y Prosper Delauney!
- ¡¿Nuestros primos?! ¿Qué saben estos vagos golfantes de códigos?
- Se la pasan entretenidos engañando gente, Claude, hablando cosas que solo entienden entre ellos.
- ¿Y crees que las ideas de estos diletantes servirán para algo?
- ¿Tienes algo mejor?

Bréguet
fines de 1792: - Claude, debo irme a España.
- Monsieur Bréguet, lo necesito conmigo para terminar el proyecto.
- Voy a diseñar un sistema de comunicaciones allí.
- ¡¿Qué?! ¡Se roba mis ideas!
- Nada de eso, haré algo mucho mejor. Ya verá.
- ¡Traidor!
- ¿De qué te quejas? Diseñé el mecanismo que me pediste. Ya te dejé todos los planos.
- Espero que funcione, de lo contrario le pediré a mi hermano Ignace que le haga llegar mi cabeza envuelta como regalo.
...
- Claude, debo irme a Italia.
- ¿Usted también me deja, monsieur Miot de Mélito?
- Estemmm, pero le dejo algunas ideas.
- ¿Ah, sí? ¿Cuáles, que no me enteré?
- Le dejo un nombre apropiado para su invento que aún no vio la luz y no sé si la verá.
- ¡Ja! Excelente aporte, dígame.
- Bueno, son dos.
- Tire de a uno, que atajo.
- ¿Qué le parece semáforo? He creado este término que proviene del griego sema -que significa señal- y foro, un sufijo que signifca llevar, portar. Semáforo es el que lleva señales. ¿No le parece genial?
- ¡Uh, terriblemente genial! Tire el otro antes de que me duerma.
- Telégrafo.
- ¡Ja, horrible!
- También del griego, que resulta culto y a los rústicos de la Asamblea les caerá bien. El término telos significa a lo lejos- y graphos, escribir.
- Semáforo o telégrafo, pésimos nombres, pero sugeridos por alguien influyente como usted... ¡Me niego a usarlos!
- Recuerde que si no cae simpático a la Asamblea quizás no necesite peinarse nunca más.
- Grap, dejemos telégrafo. Quizás semáforo pueda usarse para otra cosa en el futuro.

[continuará]


NOTAS

1790: Claude experimenta con los nuevos descubrimientos físicos y químicos con el fin de obtener sustento para su numerosa familia. Ignace decide apoyarlo.

marzo de 1791: Presenta en Brulôn, un sistema de comunicaciones por señales basado en relojes. Como otros de sus sistemas terminan destruidos por los grupos radicalizados, bajo sospecha de complicidad con la monarquía. Chappe no se asusta y diseña otros sistemas con señal de control de recepción de mensajes. Miot de Mélito, un influyente de alta sociedad, que supo navegar entre la nobleza y el populacho, se interesa en sus desarrollos.

 marzo de 1792: Su hermano Ignace lo presenta a la Asamblea Legislativa. Al principio no le dan importancia, pero logra convencerlos de que su trabajo puede interesar a los fines revolucionarios.

septiembre de 1792: Con Luis XVI finalmente depuesto y camino a la guillotina, Miot le presenta al famoso relojero Abraham Bréguet, quien soluciona el mayor inconveniente del nuevo invento revolucionario de Chappe: operar su sistema de forma sencilla, lo cual requería de un complicado mecanismo que excedía sus conocimientos en el área.

 octubre de 1792: Sus primos Leon y Prosper Delauney diseñan el sistema de símbolos necesarios para codificar casi cualquier tipo de mensaje, aun sin la existencia física del aparato que Claude pergeñaba.

 fines de 1792: Bréguet se lleva algunas de las ideas de Claude a España, pero sin la inventiva suficiente tarda en diseñar un sistema similar, que de todos modos resultó inferior al de Chappe. Su sistema de relojería quedó casi terminado, pero Chappe no tenía la seguridad de que sea eficaz. Miot se va a Italia y negociará con los Bonaparte su participación en Francia. Él propone los términos inventados semáforo y telégrafo para el nuevo sistema. 

lunes, 11 de septiembre de 2017

Gente ignota: Chappe I

Casa Chappe, hoy museo

1763: - Amado y fecundo esposo, nuestro tercer hijo ha nacido el día de Navidad, ¿lo llamarás Jésus, como al salvador?
- Nada de eso, mi querida Marie Renée, reservemos ese sacro nombre para más adelante...
- Glup... ¿más... adelante..?
- Oui, mon amour.
- ¿Piensas tener más hijos, Ignace Urbain? Hemos tenido tres hijos en dos años.
- ¿Ya tres? ¡Cómo se va la vida!
- ¿"La" vida, mi amado? "Mi" vida es la que se va.
- Bueno, un par de hijos más no hace la diferencia. Llamémoslo Claude.

1775: - Amado y fecundo esposo Ignace, ¡por fin has llegado! Nuestro bebé, nacido hace dos meses, ha fallecido de una extraña enfermedad.
- ¿Cuál de todos?
- ¡Ignace Urbain! ¡Desalmado! Ni sabes cuántos hijos tienes...
- No me corras con bravatas, mujer. Mis hijos son Ignace, Marie Marthe, Claude, Pierre, Françoise, Thomas, René, Abraham y Jacques.
- Te olvidas de Antoine -quien tan poco hubo vivido-, el señor lo tenga en la gloria. Y ahora Jacques también, qué desgracia la nuestra. Snif...
- Cést la vie, mon amour. Aprestémonos a dar más hijos a este mundo.
- ¡Glup! ¿No crees que hemos poblado demasiado nuestro paraje de Brulôn, amado Ignace?
- ¡Francia necesita hombres! Los ingleses están en guerra con sus colonias de América y nuestro país favorecerá esa división apoyando a Washington y Franklin. ¡Grandes rutas comerciales nos esperan!
- ¿Yo iré a América, amado padre?
- Nada de eso, petite Claude. Irás al servicio religioso, como tu hermano Ignace, hasta que tengamos mejor panorama. El nuevo rey Luis XVI conducirá a este país a su destino de grandeza.
- Estás perdiendo la cabeza, amado esposo. Luis XVI es un mentecato, lo dicen en todos los mercados.
- Entonces el que perderá la cabeza es el rey, ¡ja!
- ¡Cuida de no perderla tu a causa de un soplamoco de tu padre, meterete!

Coche de Cugnot
1783: ¡Padre! He terminado mi formación religiosa. Ahora puedo ser abad.
- Claude, tienes veinte años, todo un hombre. Cuéntame qué has aprendido de interesante.
- ¿De interesante? Estemmm... bueno... conocí a Cugnot.
- ¿A Cugnot? ¿Y quién carajos es ese Cugnot? ¿Pago tus onerosos y selectos estudios en el Colegio de La Flèche, donde estudió el gran Descartes, para que te relaciones con gente ignota?
- Cugnot es un genio, inventó un carro que funciona a vapor, no necesita caballos ni bueyes que lo arrastren. Hay quienes lo llaman automóvil, es una maravilla.
- Cof, cof... No me hagas reír que se me estrangula la hernia. ¿Y qué más?
Colegio de La Flèche
- Además me integré al círculo físico de París, estamos experimentando con la electricidad y el magnetismo. Tal vez un día puedan enviarse mensajes eléctricos de un lugar a otro.
- Ough. Tengo un pálpito, hijo.
- Lo sé, papá, palpitas que seré un insigne científico, además de religioso, y...
- Tengo un pálpito en el corazón, hijo...
- Lo sé, te has emocionado tanto con mis progresos científicos... 
- Cof... creo que ya no lo tengo...
- Te has quedado sin palabras, padre.
- ...
- Tu padre ha muerto, Claude. Por el gesto de su rostro parece que ha sido a causa de un disgusto.
- Oh, madre, ejem, ejem... ¡Cuántos disgustos le han acarreado cobrar impuestos para el rey!
- Gracias a Dios, sus hijos han sido la alegría de su vida.
- Gracias a Dios, mamá.

Toma de la Bastilla
1789: - ¡Merde, Ignace, se fue todo al mismísimo infierno!
-  No pasa nada, Claude, es solo una revuelta política. Ya volverán las cosas a su lugar.
- Tienes razón. Tiempo al tiempo y todo se solucionará, nada malo puede sucedernos en esta abadía, aquí estamos protegidos y...
¡Toc, toc!
- ¡Ya vaaaa!
¡Tump! ¡Tump!
- ¿Será posible? ¿Quién se atreve a mancillar con ese golpeteo la casa del señ..?
- ¡Calle! El marqués de La Fayette manda avisarles que se apresuren a dejar el clero. Todo lo que suene a eclesiástico está sospechado. Además, muy pronto el estado revolucionario les quitará sus privilegios y sobre todo su estipendio.
- ¡¿Cómo?! ¡¿Tendremos que trabajar?! ¡Eso nunca!
- No seas tonto, Claude. Ya sé qué hacer. Volveremos a Brulôn con nuestra familia, que quedó en la calle con la revuelta.
- ¿Y nos dedicaremos a trabajar, Ignace?
- Tu sí.
- Grap... ¿y tú?
- Me uniré a la Revolución, Claude.
- Pero... nuestro padre trabajó toda su vida al servicio del rey.
- Exacto, ahora el rey es el pueblo, Claude.

[continuará]

NOTAS

1763: Claude Chappe nace en Brulôn, cerca de Le Mans, Francia. Su padre Ignace Urbain Chappe es hijo del barón del lugar, abogado del parlamento y contralor de impuestos del rey en la zona. Es el tercero de diez hermanos, dos de ellos fallecidos de pequeños, tal era común en la época.

1775: En esos años ingresa al Colegio de La Flèche, muy prestigioso, en el cual se brinda educación eclesiástica y en ciencias. Francia apoya la rebelión americana contra Inglaterra, la tensión bélica es inminente. Un año antes coronan rey a Luis XVI.

1783: En La Flèche, Ignace y Claude toman contacto con el mundo científico de su época. Claude se asocia a los investigadores de la electricidad. Su egreso de la escuela coincide con la muerte de su padre.

 1789: Con la Revolución pierde su sinecura, es decir su remuneración por la vida religiosa. Por una u otra causa todos los hermanos quedan desempleados. Ignace y Claude vuelven a Brulôn. Mientras Ignace se involucra políticamente, Claude piensa en trabajar a partir de los aprendizajes que logró en su período de sinecura.


martes, 22 de agosto de 2017

El planificador


Cuentan las viejas lenguas -que como es harto conocido, más que contar, recrean- conocedoras de décadas y décadas de este lugar, las razones por las cuales somos como somos y vivimos como vivimos. Claro, cuentos cuyas razones no resisten análisis ni elucubraciones de gente leída sino que vienen como si fueran oleadas atávicas conectadas al aparato fonador y salen desprovistas del implacable cedazo de esa entelequia que llamamos veracidad.
Estas historias son como lanitas sueltas que la nona va ovillando en un bollito y una vez que adquiere volumen, las va desovillando para hacer algo con todas como si fueran una sola cosa. Así son estas narraciones, dichos, frases sueltas, conjeturas patinadas por una memoria tenue que toman forma en la mano de quien las intenta reunir. Textos inconexos que no se encuentran en los libros de Lischetti ni en las antologías de anecdotarios de otros autores locales.
Se ha podido oír por las calles aquella especie rescatada hace casi una década por este blog en Catálogo (demasiado incompleto) de mitos locales II que reza: "Ciertos maledicentes se atreven a postular que, mientras en todo el mundo civilizado se encuentra prohibido girar a la izquierda en una avenida sin semáforo u otro artilugio que lo permita, en Villa esta regla se encuentra en suspenso en la avenida principal -calle San Martín- generando infinitos trastornos cuando no llanos accidentes de tránsito. Consultados doctos habitantes no dan respuesta; ancianos centenarios adjudican tal comportamiento a los influjos del fantasma del único planificador urbano que pisó estas calles cuando el siglo pasado nacía.
Unos pocos consignan que fue ejecutado en la plaza pública con el beneplácito de los vecinos, versión que no hemos podido corroborar."



A propósito, nadie ha sido capaz de encontrar registro alguno de la existencia y unicidad del planificador urbano que según datos de vereda escoba en mano se menciona a media palabra y por lo bajo como Armando Amado Catastro. Se cuenta que bastante más de una mano de décadas atrás Catastro recaló en estos parajes convocado para asesorar al gobierno local respecto del diseño deseable de la inexorable transformación futura del pueblo a un formato de ciudad progresista y pujante. El planificador -según refieren en las mesas de truco y chinchón de las cantinas del Sacachispas y del Club Los Andes- estuvo un tiempo sin recorrer el poblado; se acomodó como pudo a la sombra de los árboles de la Plaza[1] para ver el comportamiento de los habitantes que por la zona céntrica circulaban. Luego comenzó a recorrer la Avenida San Martín, sus bares, sus negocios, sus personajes típicos. Al tiempo fue saliendo a los barrios. Dejó para el final la zona portuaria.

Parece ser que el informe de Armando Catastro no solo estuvo lejos de conformar a las autoridades sino que al darse a proclama pública para su evaluación por parte de notables del pueblo, comerciantes y prestamistas logró el enardecimiento de la alta burguesía local. Bastó con que la policía se retirase de la plaza para que la primera piedra o libraco del informe (en esto no se ponen de acuerdo los chimenteros) impacte en la sien del planificador antes de la lluvia de palazos y patadas que siguió. Sin mediar acomodaron el cadáver en un ataúd de segunda mano, lo pasaron por la iglesia para hacer las cosas bien y le dieron un ignoto destino.

Desconocemos el contenido del infausto informe de Armando Amado Catastro. Pero sí podemos aseverar que su fantasma comenzó a recorrer la localidad incidiendo en las decisiones de las autoridades y, claro está, en la aparentemente soberana voluntad popular de las urnas. Quién será capaz de referir esa voz que oye toda vez que un ciudadano se interna en el cuarto oscuro torciendo la concienzuda reflexión elaborada a partir de las propuestas de los candidatos, para terminar llevando a los cargos públicos a personas fácilmente influenciables por el remanente espectro de Catastro.

Se dirá que no puede ser, que los fantasmas no existen o que no pueden interactuar así como así con la materia. Precisamente, la más irrefutable prueba de la presencia del fantasma del planificador Armando Amado Catastro es que no se refiere a voces, sino que se dice por lo bajo. Como las infidelidades, como los mercantes de falopa, como los que votaron al Carlo, como los retruécanos de ocultos amantes, todos lo saben: no se proclaman a viva voz, suenan entre susurros y si no son verdades estadísticas, se constituyen en verdades por sus efectos.
Estos efectos, lo saben los añosos de los barrios, resultan innumerables. Consignemos unos pocos, demasiados pocos, a fin de ilustrar escasamente este breviario:

- Los villenses eligen un intendente, el cual hace de escoba nueva y trata de acomodar un poco las cuentas y el desbarajuste dejado por el anterior. Pasado un período, decide postularse de nuevo ahora sí para llevar adelante las propuestas que no logró en el período previo debido a la pésima gestión anterior. Luego volverá a postularse con algún discurso elaborado ad hoc. Y así sucesivamente. ¿Hasta cuándo? Precisamente hasta que el fantasma de Catastro lo libere de la sisífica tarea asignada: confundir soberanamente a la burguesía local que lo condenó a muerte. No hay duda acerca de esta conjetura inductiva que se repite invariablemente.

- Los villenses eligen como concejales a personajes simpáticos con un desconocimiento supino de las necesidades de la gente. Su principal carta de presentación es haber recorrido los barrios oyendo a la gente. Esta declaración de atroz ignorancia del candidato es asumida insólitamente como meritoria. ¿No es prueba suficiente de la obnubilación producida por algún espectro -en este caso el del planificador- que luego la gente los vote?

- Los villenses se inundan en una ciudad con una veintena de metros de cota superior al río sobre el que se asienta. ¿No será que el fantasma de Catastro los mueve a confusión?

- Los villenses adoran los líderes carismáticos. Para bien o mal. Los evalúan según el espacio político que representan, los defienden o atacan no por sus cualidades personales, por la aptitud para la misión o por la ideología manifestada en sus actos sino por pertenecer a los nuestros o a los otros. Así, defenderán a un funcionario inepto, a uno con actitudes fascistas, otro que negocia para sí con los servicios públicos, otro que compra y vende hasta a su madre si pertenecen al partido de sus simpatías. Con esto, el espectro de Catastro logra que más se sostengan en sus cargos quienes menos pueden hacer por las mayorías.

- La ciudad creció a modo de manchones inconexos de barriadas útiles para invadir los años impares con carteles y propuestas que llegan desde el centro. Cuando al fantasma de Catastro se le antoja, motiva a las autoridades locales a negociar con empresas de oscuros orígenes e intenciones para lotear saltando las veces que sea necesario por sobre las legislaciones que ellas mismas promovieron a fin de preservar los sagrados propósitos de los poderosos.

- Los villenses gozan con la contaminación por infectos polvillos de cereal, de la caca fluyendo desde aguas arriba, con el plomo en el aire, con los nitratos en el agua y se pronuncian felices cuando una instalación de depósitos de arcanos agroquímicos proveniente de más arcanos orígenes financieros promete algo de mano de obra. El filibustero espectro hace, es evidente, de las suyas a plena luz del día con el beneplácito de sus habitantes.

- Los villenses veneran los monumentos en las entradas de la ciudad. Uno, alegórico al puerto y la industria que se encuentra en la entrada desde la autopista. Los otros, abandónicos y bauhausianos contenedores verdes con acondicionadores de aire en sendas entradas por la ruta 21. Así, el juguetón espectro de Armando Amado Catastro sugiere las correspondientes jerarquías apreciadas desde el centro.

- Los villenses rinden pleitesía a una gran empresa. Muchos hacen lo indecible para conchabarse en ella. Llegar a entrar a planta significa para muchos asegurar un sueldo digno para sí y los suyos. Y también una presea que se lleva con orgullo. Históricamente, las autoridades locales aceptan sin chistar las decisiones de la empresa, aceptan los beneficios que derrama sobre la ciudad cuando su magnanimidad lo desea y tratan con reverencia a quienes mancillan cada vez que lo exigen las circunstancias la dignidad de sus habitantes, con hambre o sangre no importa. El espectro de Catastro, dicen las vecinas, insinúa que termina siendo mejor el plomo en las narices que en las tripas.

Detenemos aquí los ejemplos que circulan a calladas voces. Quedan para los estudiosos de las artes ocultas el discernir la presencia del retozón espectro del planificador Armando Amado Catastro en los giros a la izquierda permitidos en la avenida principal, las incoherentes pintadas de amarillo en cualquier zona, los cruces de semáforo en rojo por patrulleros, la distribución y adecuada obstrucción de cloacas y desagües y un frondoso catálogo de etcéteras.
No vengan los foráneos -repito de otras veces- a enseñar a los villenses cómo vivir. Absténganse los eruditos de gesticular esas risillas piadosas que emergen cuando es cosa de la sabiduría popular que se cuela a la sombra del impiadoso sol de racionalidad la existencia palmaria, ineluctable, triscadora y vitanda del único planificador urbano con que contó alguna vez la ciudad: Armando Amado Catastro. Para bien o para mal, su muerte a manos de la cabreada población se ha de revelar por mucho tiempo como el pandorístico evento que hoy explica la enrevesada existencia villense colectiva.

 


Notas:
1 : "La Plaza", así, sin más, denota la Plaza de la Constitución, emplazada como corresponde frente a la "parroquia del centro" (única en la época de Catastro), la Jefatura de Policía y el Palacio de Gobierno.

martes, 1 de agosto de 2017

Gente ignota: Fibonacci III

Continúa a toda furia

Federico II de Sicilia
1223: - ¿Quién es Leonardo Bigollo? 
- El que se yergue oyéndolo a usted y oliendo los centenares de caballos y jinetes hediondos que lo acompañan. ¿Acaso puedo conocer el nombre de mi interlocutor y el de ese emperifollado cabezón de la capa azul que viene atrás?
- Juan de Palermo, para servirle, no a usted sino al emperifollado cabezón de capa azul. Se trata nada menos que de Federico II Hohenstaufen, llamado Asombro del mundo, rey de Sicilia y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y espero por su salud que no lo haya escuchado.
- ¡Glup! Cof, cof, pero qué bien le queda esa coronita y qué detalle más primoroso el de la capa azul imperial...
- ¡Calle de una vez! ¿Así que usted es Fibonacci, el célebre matemático pisano?
- ¿Célebre? No me haga reír, por la memoria de Yusuf. Soy de Pisa y hago cuentitas nada más.
- No me diga que su compañero musulmán partió a mejor vida.
- El Señor lo ha recibido. Ha sido quien me aproximó a la numeración indoárabe, que tan útil ha resultado. Toda Italia y pronto todo el imperio utilizará el sifr y los demás números.
- Se equivoca, ya estamos trabajando en la corte para generar un sistema de numeración mejor, no necesitamos ayuda de infieles musulmanes.
- ¿Ah, sí? Qué interesante. Espero que su sistema de numeración sea eficiente calculando contabilidades, conversión de unidades de medidas, cambios de monedas, establecer criterios de divisibilidad, descomponer en factores primos y...
- ¡Basta! Tendrá oportunidad de demostrar las bondades de su sistema.
- No tengo que demostrar nada. Hasta los indigentes aprenden a hacer aritmética. Me basta con que no sea privilegio de arrastrados cortesanos.
- Eso es lo que dice usted. Pero el emperador lo quiere de huésped en su corte de Sicilia.
- Ni se le ocurra. Tengo demasiado trabajo escribiendo mi tercer libro.
- Si aprecia sus manos, las usará escribiendo en la corte de Federico. De lo contrario, esta alabarda asegurará que sus manos viajen a Sicilia aunque el resto del cuerpo quede en Pisa.
- Grap... creo que el clima mediterráneo será propicio para mis elucubraciones matemáticas.

Yolanda y Federico II
1224: - Hola, Bigo...
- Cof, cof, dignísima Yolanda, futura emperatriz. Usted... aquí... no debería...
- Calla, Bigo. Me obligaron a casarme con Federico porque soy heredera de la corona de Jerusalén, pero sé que no se interesa en mí. Se lo pasa organizando una cruzada más para consolidarse como emperador y apoderarse de Jerusalén sin rivales. La boda será el año que viene.
 - Y... ¿necesita algo, insigne emperatriz en ciernes?
Michael Scotus
- Tu vida ha sido de comercio de mercancías, Bigo. Vengo por eso. Mi mercancía es que sepas que los principales eruditos de la corte te desafiarán a un torneo matemático con Teodoro de Antioquía, Dominicus Hispanus, Juan de Palermo y el mago y astrólogo Michael Scotus, quien prometió venir a conocerte.
- No puede ser, hemos mantenido correspondencia con ellos. Son buenas personas.
- Deben serlo, seguramente. Pero Federico es un amante de las ciencias y también de los duelos de caballeros. Piensa divertirse con esto.
- Y... ¿cuál sería mi mercancía?
- Te lo explico en los graneros del fondo del castillo, Bigo...

Corte de Federico II
1225: ¡Atención, ciudadanos de Palermo, expertos de la Universidad de Nápoles, corte del emperador Federico II Hohenstaufen, nieto de Federico I Barbarroja y emperador del Regnum Sicilia y el Sacro Imperio! En este torneo matemático contemplaremos la defensa de Leonardo Bigollo Pisano Fibonacci ante diversos problemas planteados por los sabios de la corte. Pronuncio yo, Juan de Palermo, ¡que haya torneo!
- [hinchada] ¡Fiuuuu..! ¡Fiuuuuu...! ¡Clap, clap, clap! ¡Aguante, Bigollo!
- Calma hinchadas. Pasaremos a la lectura de los problemas a resolver...
- ¡Eooo! ¡Eooooo! ¡Oléeeeee! ¡Oléeeee! ¡Bi-goooo-llo! ¡Bi-goooo-llo!
- Problema 1: Encontrar un número cuadrado tal que si se le suma o resta el número cinco dé como resultado en ambos casos números cuadrados, formulado por Teodoro de Antoquía.
- ¡Fiuuuu..! ¡Fiuuuuu...! ¡Clap, clap, clap! ¡Aguante, Bigollo! ¡Bi-goooo-llo! ¡Bi-goooo-llo!
Problema 2:  Se trata de inscribir en un triángulo isósceles un pentágono equilátero que tenga un lado sobre la base del triángulo y otros dos lados sobre los restantes de este.
- Clap, clap... ¡Dale, Bigollo!
...
Problema 25: Problema de proporciones que, bla, bla, bla...
- Zzzzz, zzzz, aguazzz, Bigzzzz, zzzz...
- ¿Qué tiene para decir, Leonardo de Pisa, en honor de su fama y de su defensa férrea de los números árabes?
- Solo que en estos dos libros Flos y Liber quadratorum, más esta Carta a Teodoro resuelvo todos esos problemas y muchos más que me quedaron pendientes del anterior que se llama Practica geometricae donde muestro el valor de las proporciones para medir árgulos y lados de triángulos, lo que podría denominarse trigonometría en griego.
- Eh, pero... ¿no va a explicar estos resultados? Para la hinchada, ¿vio?
- Nada de nada. Lean los libros, que no muerden. Es todo lo que tengo para decir.
- ¡Buuuu! ¡Juira, Bigollo! ¡Buuuuuuu! ¡Juiraaaaa!

1240: - ¡Flameen esos pendones, suenen las trompas y los cencerros! Anunciamos solemnemente que la República de Pisa ha resuelto honrar con un salario permanente por los beneficios que ha traído para la población no solo de la ciudad sino de Europa entera al señor maestro ¡Leonardo Bigollo!
- Me llamo Leonardo Fibonacci.
-¿Ah, sí? ¿Cómo firmó sus libros?
- Ejem... Leonardo Bigollo. Bueno, estemmm, a modo de burla para quienes me llamaban así.
Pisa medieval, la Torre en primer plano
- Bien, no se hable más, Bigollo. Pisa se ha convertido en un gran centro de comercio burgués, nuestros grandes comerciantes se enriquecieron no a costa de los pequeños y humildes sino por la razón de justicia que los números y operaciones que usted ha enseñado nos han otorgado. Los cortesanos papales se han rendido ante su claridad matemática y los eruditos imperiales ya difunden las bondades del uso del cero, de la línea que separa las fracciones, de las razones trigonométricas y de la sucesión que ha descrito leyendo las divinas intenciones para el desarrollo de la naturaleza. Ella está en los árboles, en el crecimiento de las caracolas, en el cuerpo humano y en la proporción áurea de grandes obras griegas y egipcias de la antigüedad... Por ello, toda su vida recibirá un estipendio justo de manos del consejo que gobierna esta región.
- Estemmm, ¿toda la vida?
- Así es, señor Bigollo.
- Tengo setenta años. Como dijera mi querido amigo Yusuf: "me queda boca cuerda en el carretel". No hace falta mucha matemática para calcular que el estipendio servirá para pagar los costos de mis achaques. Aun así soy un agradecido a mi querida Pisa. Por un lado, porque me dio la vida y la posibilidad de viajar a conocer las culturas griegas, egipcias, hebreas, norafricanas y árabes en su dignísimo nombre. Por el otro, por más bigollo que he sido, nunca he recibido agravios por mi amistad con los musulmanes aun en tiempos de guerra y finalmente porque esa bendita torre inclinada no se cayó sobre mi cabeza las veces que he pasado por su sombra temiendo que eso suceda.

Tiempo después: - Señor Bigollo, ¿se siente bien?
- No. Cof, cof...
- Se siente mal entonces.
- No, no me llamo Bigollo, quería... cof, cof... decir.
- Ah, bueno, lo de siempre. Si hubiera tenido una esposa, cuidaría de usted en su ancianidad.
- Las he tenido.
- ¿Las...?
- Las. Pero he sido muy cauto en alardear de mis amores.
- Mire que ha sido picarillo, señor.
- Veo un río...
- Señor Bigollo, está delirando.
- Un pastor tiene un cof, cof... lobo, una oveja y un repollo. 
- ¿Un... pastor con un... lobo? Es fiebre seguro.
- Quiere cruzar el río con los tres. Cof, cof... Tiene una pequeña barca donde solo cabe además del hombre el repollo, la oveja o el lobo, solo uno de los tres.
- Ah, sí... sí... Lo escucho.
- ¿Cómo debe efectuar el traslado sin que el lobo se coma a la oveja ni esta al repollo?
- Ah, es un problema de ingenio, de esos que tanto le gustan. Déjeme pensar por mí mismo.
- Pensar por sí mismo. Esa es la clave, tan fácil... cof, cof... y difícil a la vez.
- ¡Lo tengo! Toma el lobo, lo sube a la barca y lo cruza... ¡Ah, no, qué tonto! La oveja se comería el repollo. Entonces...
...
- ¿Señor Leonardo? Se ha ido otra vez. No pudo con su genio, bigollo hasta el fin.

FIN





NOTAS

1223: Una comitiva de Federico II lo invita cortésmente a convertirse en huésped del soberano en la corte de Sicilia. Federico era un amante de las ciencias, por lo que la figura de Leonardo lo cautivaba. Se dice que antes de esta invitación mantenían correspondencia.

1224: Yolanda de Brienne de unos 13 o 14 años había sido proclamada reina de Jerusalén a poco de nacer, ya que a los días del parto muere su madre Isabel, fue prometida políticamente a Federico entre otros planes para que organice otra cruzada. Luego de la boda al año siguiente, Federico -con el título de Rey de Jerusalén- la confinó a compartir el harén con las prostitutas de la corte. No hay documentación de una relación con Leonardo, pero me sirvió para presentarla.

1225: Durante su estadía en Sicilia resuelve todos los problemas que se le plantean a modo de torneo, escribe varios materiales y reedita una versión ampliada de Liber abaci, dedicada a Michael Scotus, quien viajó de las islas británicas a instalarse a la corte de Federico para conocer a su admirado Fibonacci.

1240: En un tiempo de convulsión política en la península italiana, Pisa -siendo ahora una pequeña república- otorga un salario permanente a Leonardo por su contribución a la prosperidad de todos los estratos sociales.

Tiempo después: No se sabe con exactitud cuánto vivió después, ya que no quedan registros de su ancianidad avanzada para la época. El conocidísimo problema del lobo, la oveja y el repollo (o versiones similares) aparece en uno de sus libros. Lo presento aquí como un simpático legado a su muerte.   

jueves, 20 de julio de 2017

Gente ignota: Fibonacci II

Continúa (después de más de dos meses) 
Alrededor de 1200: - Querido y fiel Yusuf, nuestros viajes mercantes por Sicilia, Egipto, Siria y Grecia nos han permitido acumular una ingente fortuna. 
- Don Bigollo, "le" han bermitido acumular una ingente fortuna...
- Esteeee, ejem, claro que compartiré una buena parte con mi fiel asistente Yusuf.
- ¿Cuándo, bor Alá? Recuerde que el fiel Yusuf ya es mayor y le queda boca cuerda en el carretel. Algo me dice que usted es más agarrado que mugre de talón.
- Te mostraré que estás equivocado, estimadísimo compañero de aventuras, nos volvemos.
- ¿Volver? ¿A dónde? ¿Ahora que los negocios van tan bien?
- Hemos recorrido muchos países... Acumulamos muchísimo conocimiento de las culturas orientales, así como nuestras arcas se engrosaron por nuestra habilidad en los negocios...
- ¿Y entonces? ¿Bor qué volver?
Saladino
- No has entendido hacia dónde está marchando el mundo, fiel Yusuf. Con la muerte de Federico I Barbarroja y luego la de Saladino hemos encontrado un río revuelto tras la Tercera Cruzada en el que hemos sabiamente pescado. Se está organizando una Cuarta Cruzada si es que aún no comenzó. Otra vez guerras y saqueos por toda Europa Oriental y en la Media Luna. Nuestros barcos son una presa más que deseable para cristianos y musulmanes y mucho más lo es nuestro conocimiento. Mira estos libros, estos códices antiguos, hasta manuscritos quizás originales de Aristóteles, Euclides y Diofanto que llevamos con nosotros, son de un valor incalculable.
- Uy, ¿y bara dónde rajamos?
- Para Italia, claro está. Aunque me tienta la idea de conocer al gran Gengis Kan, prefiero aventurarme a una vida más pacífica y poner por escrito todos los conocimientos que hemos acumulado.
- ¿Italia? Jamás bisé esa tierra inculta de gente que hace números con balitos.
- Inculta, sí, pero el centro de occidente. Allí florecen las ciudades.
- ¿Las ciudades? Por el santo de Mahoma, oriente está blagado de ciudades, no me venga con eso...
-  En Europa los burgos o ciudades son algo nuevo, una forma de organización de grupos humanos que está comenzando. Italia va a la cabeza, el comercio es pujante. Con nuestra pequeña fortuna podremos seguir comerciando allí y enseñarles muchas cosas.
Burgo medieval extramuros del castillo feudal
- ¿Comercio, ventas, riquezas? Vamos, don Bigollo, ¡¿qué esberamos?!

1202: - ¡Felicítame, Yusuf! ¡Lo envié a publicar!
- ¿Cómo? Si todavía no se inventó la imbrenta...
- Fiel Yusuf, en la ciudad hay muchos copistas y miniaturistas. Aquí los libros se replican con copias exactas de los manuscritos originales hechas por estos expertos. Es un proceso lento y oneroso, sin embargo, mi libro será de mucha utilidad a los comerciantes y espero también a los eruditos, que ignoraron alevosamente la Crónica abeldense, donde se publicaron por primera vez en Europa los números arábigos.
- Don Bigollo, ¿escribió algo sobre los números arábigos, Allah sea loado?
- Todo.
- ¿Todo? ¿Qué significa ese "todo"?
- En este libro describo con total precisión las múltiples ventajas del sistema numérico de tu tierra para operar. Cualquier comerciante de medio pelo podrá hacer aritmética sin necesidad de contratar costosos calculistas romanos.
- Lo van a linchar, señor. Solamente a usted se le ocurre bublicar ventajas de la numeración arábiga en el comienzo de una cruzada en la que los reyes de Euroba se bronuncian en guerra contra el mundo islámico.
- ¡Ja! Algunos van a patalear, pero cuando los comerciantes y los ciudadanos comunes adviertan las grandes ventajas prácticas para la vida cotidiana, de nada valdrán las invocaciones divinas de los reyes, querido Yusuf. ¡Que los reyes envíen sus ejércitos a saquear Oriente en nombre de un Dios ajeno a las enseñanzas del Nazareno! ¡Nosotros, mientras, conquistaremos los corazones de la gente con sumas, restas, multiplicaciones y divisiones tan sencillas que las puede aprender un niño! Veremos quién ofrece un bien mayor.
- Bue, Don Bigollo, tamboco se haga el héroe usted, que lo único que hace es escribir lo que abrendió en otros lugares.
- Exacto, ¡lo que es útil, que lo sepan todos!

1215: - Mira esos mendigos, Yusuf.
- Mendigos, pero simbáticos don Bigollo, están asistiendo a ese tendal de lebrosos que yace a la vera del camino. ¡No los mire, se buede contagiar!
- No seas tonto, la lepra no se contagia así. Pero... ¡no son mendigos, son monjes mendicantes!
- ¿Monjes bobres? No me haga reír que se me caen los bocos dientes que me quedan, don Bigollo.
- ¡Llamate a silencio, Yusuf! Creo que...
...
-¡Eehh! ¡Eh, usted, el de la tonsura!
- ¿Yo, amigo? ¿Me conoce?
- Nunca nos vimos, pero su fama de santo recorre Italia. Usted es...
- Giovanni de Pietro Bernardone para servirlo.
- No me engañe, usted es Francisco de Asís.
- El mismo que viste estos harapos y calza ninguna sandalia. Mi padre me puso el apodo de Francesco por mi temprana afición a la cultura y las trovas de la provenza francesa que heredé de mi madre.
- No puedo menos que admirar su dedicación a los pobres haciéndose uno de ellos, al revés que la mayoría del clero.
Francisco de Asís
- Tratamos de ser como Jesús, indignos pero esforzados.
- ¿Se puede saber hacia dónde se dirigen?
- Hacia Roma, a la villa de Letrán, donde se celebrará un concilio. Parece que será necesario defender nuestra opción.
- Toda una proeza. Sepa que siento un poco de vergüenza ante su figura. Usted, tan abnegado, pobre, bregando por una vida despojada de lujos y boato. Y yo, comerciando, enriqueciéndome y gestionando riquezas.
- No se ponga mal, Leonardo.
- ¿Dijo Leonardo? ¿Conoce mi nombre?
- Por supuesto, usted es Leonardo Fibonacci, de Pisa. Su nombre es célebre en muchos poblados, aunque lo llamen Bigollo.
- Pero... ¿cómo lo supo?
- En estos tiempos de guerras religiosas, pocos se atreven a andar por la calle con un compañero musulmán abiertamente. Es fama que Leonardo de Pisa no arruga escondiendo sus amistades. Eso es ser de buena madera.
- También es fama de que usted es un santo, pero no le veo aureola. Parece un tipo de lo más común.
Página de una copia de Liber abaci
En el margen, la sucesión de Fibonacci
- Santo, santo, mmm... la iglesia ha canonizado a cada canalla que mejor pasemos a otra cosa, señor.
- Sí, mejor... ¿Lleva en esas alforjas libros de eruditos sobre la pobreza de Jesús?
- Y llevo Liber abaci, ¿lo conoce?
- ¡Grap! ¡Es mi libro!
- Así es. Es una buena demostración de lo que los estudios que los humanos realizan en Italia, India o Siria, cristianos o infieles, en bien de los demás, todo glorifica a Dios y enaltece a sus hijos.
- ¿Sí? Me siento agradecido. ¿Hay algo que haya despertado su atención de manera especial?
- Los números arábigos, qué maravilla. Los eruditos los verán como una curiosidad, pero los aldeanos y comerciantes pequeños no serán tan fácimente engañados si pueden calcular a la par de los grandes señores.
- Así lo veo yo.
- Y también el problema de los conejos, claro.
- Es curioso cómo ha llamado la atención esta sencilla sucesión.
- Hasta puedo recitar el problema y la solución: "Cierto hombre tenía una pareja de conejos en un lugar cerrado y deseaba saber cuántos se podrían reproducir en un año a partir de la pareja inicial, teniendo en cuenta que de forma natural tienen una pareja en un mes, y que a partir del segundo se empiezan a reproducir".
- 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144... Mire este dibujito.
Problema de los conejos
- Genial. Dicen que tiene propiedades insospechadas, Leonardo.
- Puede ser. Me ha llamado la atención desde que lo leí.
- ¿Lo leyó? ¿No lo inventó usted?
- No, claro. Ya en un libro de Pingala, un sabio hindú de hace como mil años apareció detallada en sánscrito con el nombre de mātrā-meru.
- Fantástico. La aritmética no es mi fuerte, pero será fuerza de los débiles, Dios quiera.
- Déjeme la bendición, Francisco, un pecador como yo la necesita para entrar en el Reino.
- No bromee, usted ya está adentro, ha hecho más por la gente común que todos los reyes y obispos que se proclaman señalados por Dios. Su bendición hacia mí es abrir los secretos de los eruditos para bien de las mayorías.

continúa y finaliza en la próxima entrada





Notas:

Alrededor de 1200: Da por terminados sus viajes por Europa Oriental, Egipto y Oriente Medio. Retorna a Italia con las ganancias obtenidas y con una asombrosa acumulación de conocimientos que incluyen gran cantidad de material persa e hindú.
1202: Publica Liber Abaci, su obra más famosa. En él demuestra cabalmente las ventajas del sistema de numeración posicional indoarábigo. Además aparece la posteriormente renombrada sucesión de Fibonacci, presenta y resuelve muchos problemas de la hoy llamada matemática recreativa, que son aplicables a innumerables casos de la vida cotidiana.
1215: El encuentro con Francisco es, obviamente, ficción mía, aunque del todo posible, dado que en el momento en que se produce ambos son personajes reconocidos del centro de Italia (entre Pisa y Asís hay unos 250 km. pasando por Florencia y Perugia). La idea es poner de relieve por un lado la simultaneidad histórica de ambos personajes. Por otro, presentar algunas de las relaciones que podrían entreverse en la vida y obra de estos dos admirables personajes.

lunes, 15 de mayo de 2017

Gente ignota: Fibonacci I

1170: - ¡María! Mira tú qué bello ragazzo me has dado...
- No te lo di, Guglielmo, lo tengo yo acá conmigo en la cama.
- Ingenioso, mi amada... ¿Te dice tu ingenio qué nombre le pondremos?
- Leonardo, por supuesto.
- Glup, ¿no habíamos acordado ponerle Alejandro, como el papa?
- El papa se llama Rolando, querido Guglielmo, usa el nombre Alejandro III como simbólico.
- Bien, se llamará Leonardo, pero lo llamaré Alejandro como simbólico, jeje.
- Simbólico quedarás tú, mi amado, si te atreves a llamarlo de otra manera a mi Leo, jiji.

1180: - ¡Mira que eres burro, Alej..!
- ¿Qué has dicho, Bonacci? Te estoy oyendo.
- Ehh, ehhh, nada, mi amada María. Le iba a decir a Leíto que se aleje de esas piedras de cálculos con las que se entretiene todo el día.
- ¿Y lo de burro?
- Ah, viene porque se la pasa protestando contra los números romanos. Dice que no sirven para nada.
- Sí, pa, son una caca de cerdo, prefiero hacer cuentas con piedritas antes que con esas rayas horribles.
- Querido hijo, provenimos de un imperio que durante decenas de siglos nunca ha necesitado otros símbolos que esas rayitas que tanto desestimas. Además, las piedritas no se usan más, son cosas del pasado. Se usan solo en construcción.
- Ah, pues sería preferible que la usen como cálculos, antes de que la usen para hacer una torre como ese campanario horrible que se va a inclinando día a día.
- No te desboques, ragazzo, algún día nuestra ciudad de Pisa será famosa por su hermoso campanario.
- Si no se cae antes sobre nuestras cabezas.


1192: - Pa, ahora que estás de visita se me ocurre algo.
- ¿Trabajar, figlio?
- Estemmm, no precisamente.
- ¡Ah, qué bien! ¡Mientras Guglielmo Bonacci hace las veces de cónsul de Pisa en el salvaje norte de África, arriesgando su vida por la gloria de dios y del papa, comerciando por el bien de nuestra insigne ciudad, el señorito Fibonacci se la pasa paseando por ahí, averiguando todo sobre extrañas culturas bárbaras, pero sin estrenar el lomo con esfuerzo ni la frente con sudor! ¡Mira, Alej..!
- ¡Bonacci, te oigo desde la sala de costura!
- Grap, querida esposa, le iba a decir que se aleje de esos amigos libaneses venidos por la cruzada, que le cuentan maravillas de la ciencia árabe.
- Ah, mejor así...
- ¿Y qué era lo que se te ocurría, Alej... cof, cof... Leo?
- Ir contigo a Bugía, al norte de África a ayudarte con las transacciones comerciales...
- ¡No lo puedo creer! ¡Mi hijo quiere trabajar!
- ...y viajar a oriente con los barcos mercantes para conocer la cultura de allí. Dicen que ellos saben más de los sabios griegos que nosotros.
- Jajajaj, ilusiones, pamplinas, creen en extraños dioses o héroes míticos, los llaman Aristóteles, Diofanto, Euclides, ridículos nombres inventados.
- ¿Entonces me llevas, papito buenito?
- Prefiero llevarte a África para que te hagas hombre de una vez, a que te quedes y todos te llamen bigollo de lo diletante que eres.
- ¡Iupiiiii!

A poco de llegar al norte de África: - Mercader Yusuf, mi padre, el cónsul de Pisa, quiere arreglar sus deudas contigo antes de marcharse por un tiempo a su ciudad.
- Enseguida le hago la cuenta, don Bigollo.
- Mi nombre es Leonardo.
- Aquí todos lo mencionan como Bigollo.
- Bue, a ver esas cuentas.
- A ver ocho costales de aceitunas... mmmm, más tres de dátiles... mmmm, tanto de telas... beines, beinetas... ¡Listo, don!
- Epa, ¿cómo calculas tan rápido, Yusuf? Me parece que me estás currando...
- ¿Rábido? Barece que don Bigollo es un boco lento.
- ¿Lento?, ja, me haces reír. Soy el matemático más veloz de Pisa.
- En Bisa será veloz, aquí un rebtil.
- ¡Pero qué símbolos más extraños usas para tus cálculos!
- Los de siembre, don Bigollo.
- Los de siempre para tí. A ver, muéstrame Yusuf. Si son útiles para calcular más rápido me interesan... ¡A que ese de allí es el uno!
Numeración posicional:
cada símbolo tiene un valor que
depende de la posición que ocupa.
- Así es. Pero no siembre es el uno.
- ¿Cómo es eso? En los números romanos el uno es siempre el uno, un palito.
- Aquí el uno es uno si está en la bosición más a la derecha de la escritura de una cantidad. Si está en segundo lugar es diez o una decena, en tercer lugar es una centena y así.
- Dicen que en la India, que son tan atrasados, escriben los números así. Y dime, cuáles son el dos, el tres...
- Mire, estos.
- Ajá. Interesante. ¿Y ese chirimbolito?
- El sifr.
- ¿Sifr?
- Sifr. Para los hindúes es el shunya. Algunos bersas lo llaman zefhirum o zefhirot, es lo mismo, total no vale nada.
- ¿Nada?
Evolución de los números arábigos

- Nada, es no tener nada. Un símbolo para lo que no es.
- Jajajaj, dejame reír, Yusuf. No puedo creer que los árabes sean tan idiotas como para utilizar un símbolo que no signifique nada. Aunque...
- ¿Aunque qué, don Bigollo?
- Déjame recordar, Yusuf... ¡Lo tengo! Hay quienes dicen que el papa Silvestre II hace un siglo llevó unos símbolos a Francia que incluían el de la nada y enseñó a los eruditos de París a hacer divisiones con ellos. ¡Nada menos que divisiones, con los difíciles que son!
- ¿Ah, sí? Por Alá que es Alá y Mahoma su profeta, no hay cosa más sencilla que dividir con nuestros números, don Bigollo.
- Entonces disponte a enseñarme a operar con esos números tan curiosos.
- Siembre que esté disbuesto a abonar un canon al fiel Yusuf...
 Después el bigollo soy yo...

continuará 

NOTAS 
1170: Según algunas crónicas, Leonardo nace en Pisa en este año. Aunque algunos lo datan en 1175, 1176 o incluso 1180. El papa Alejandro III resiste al emperador Federico I Barbarroja y sus fuerzas lombardas lo vencen en la batalla de Legnano, obligándolo a negociar y reconocer la autoridad papal.

1180: En 1173 se empieza a construir la torre de Pisa como soberbio campanario de la catedral, que comienza a inclinarse a poco de iniciada la obra. Se cuenta que desde pequeño, Leonardo percibió que la operatoria con números romanos resultaba sumamente intrincada.

1192: Aparentemente mucho antes viajó con su padre a Bugía. Para esta época se instala un tiempo con cierto grado de independencia. Fibonacci es una forma que integra el filius (hijo) con el apodo del padre, Bonacci o Bonaccio, equivalente al término bonachón que hoy utilizamos. El sobrenombre de bigollo (viajero, diletante, tonto) lo comenzó a acompañar, tanto que luego firmó la mayoría de los trabajos como Leonardo Bigollo.

 A poco de llegar al norte de África: Trabando amistad con un mercader toma contacto con los números arábigos y el sistema de notación posicional hindú. Conoce el cero (sifr) y los motivos de su uso por los árabes. Consigue que su padre solvente sus clases con maestros musulmanes. Se dice que para el año 1000 el papa Silvestre II convenció a erudito parisinos sobre las ventajas del cálculo con símbolos arábigos. Pero eso no llegó al floreciente mundo de los comerciantes de la nueva naciente burguesía.